Tu día en la rehabilitación residencial está estructurado pero es solidario, diseñado para estabilizar tu salud física, calmar tu sistema nervioso y darte espacio para comenzar a sanar. Las mañanas comienzan con un grupo de registro y mindfulness, seguido de terapia grupal, sesiones educativas sobre adicción y prevención de recaídas, o asesoramiento individual. Las tardes pueden incluir terapias creativas o físicas, como arte, gimnasia o yoga, además de tiempo para escribir un diario y reflexionar. Por las noches, te relajarás con grupos de recapitulación, meditación o actividades opcionales, como una noche de cine.
Las comidas están programadas a lo largo del día, y la atención médica (incluido el apoyo para la desintoxicación de drogas) es proporcionada por enfermeras y médicos en el centro. Aunque el horario es constante, entendemos que la recuperación no es lineal. Siempre se le dará tiempo y espacio para descansar cuando lo necesite. Esto es más que una rutina: es un ritmo que le ayuda a sentirse lo suficientemente seguro como para realizar el arduo trabajo de la recuperación en un entorno comunitario terapéutico.
Puede consultar el programa diario completo en nuestra guía de un día típico en una clínica de rehabilitación residencial.