Qué hacer cuando la rehabilitación no funciona

Por
Peter El-Khouri
Peter El-Khouri
Coordinador del programa
1 de abril de 2024
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La rehabilitación es un paso valiente y encomiable hacia la recuperación de la adicción. Sin embargo, la realidad es que no todas las experiencias de rehabilitación conducen al resultado deseado. El camino hacia la recuperación puede ser largo y complejo, y los contratiempos no son infrecuentes. 

En este blog, exploraremos las diversas razones por las que la rehabilitación puede no funcionar para todo el mundo y discutiremos vías y estrategias alternativas para las personas que se enfrentan a esta difícil situación.

Entender por qué la rehabilitación puede no funcionar 

Enfoque terapéutico inadecuado 

A veces, las personas pueden encontrar que el enfoque terapéutico utilizado en un programa de rehabilitación concreto no les convence. Cada persona es única, y lo que funciona para una puede no funcionar para otra. Es fundamental evaluar si el centro de rehabilitación elegido se ajusta a las necesidades y preferencias individuales.

Trastornos concurrentes 

Si existen problemas de salud mental subyacentes o trastornos concurrentes que no se han abordado adecuadamente durante la rehabilitación, esto puede obstaculizar significativamente el proceso de recuperación. En tales casos, puede ser necesaria una evaluación integral de la salud mental junto con el tratamiento de la adicción a las drogas.

Falta de compromiso personal 

Una rehabilitación exitosa suele requerir un profundo compromiso con el cambio. Si una persona no está totalmente comprometida o ingresa en rehabilitación por presión externa, las posibilidades de éxito pueden disminuir. En estos casos, es fundamental encontrar una motivación intrínseca.

Por ejemplo, los estudios han demostrado que quienes se ven obligados a someterse a un tratamiento involuntario suelen abandonar los programas de rehabilitación sin el compromiso de mantenerse sobrios. Por lo tanto, su falta de deseo de buscar tratamiento significa que su proceso de recuperación se ve obstaculizado y el abuso de drogas vuelve a convertirse en la norma.

Estrategias posteriores a la rehabilitación cuando esta no funciona

Reevaluar y modificar el plan de tratamiento.

Si la rehabilitación no da los resultados esperados, es fundamental reevaluar el plan de tratamiento. Esto puede implicar consultar con especialistas en adicciones, terapeutas o profesionales médicos para identificar los aspectos que deben modificarse o que requieren un enfoque diferente. 

Explora terapias alternativas.

Cada persona responde de manera diferente a las distintas modalidades terapéuticas. Explorar terapias alternativas, como la arteterapia, la musicoterapia o enfoques holísticos como el yoga y la meditación, puede ofrecer una nueva perspectiva y adaptarse mejor a las necesidades de cada persona.

Participar en el apoyo continuo 

La recuperación es un proceso continuo que no termina con la finalización de un programa de rehabilitación. Participar en programas de seguimiento, grupos de apoyo o sesiones de asesoramiento puede proporcionar apoyo continuo y prevenir recaídas. Crear una red de apoyo sólida es fundamental para el éxito a largo plazo.

Buscar orientación profesional 

Intervenciones terapéuticas

Si la rehabilitación no ha tenido éxito, tal vez sea el momento de considerar intervenciones terapéuticas en lugar de tratamiento médico. Esto incluye la terapia de mejora motivacional, la terapia cognitivo-conductual (TCC) o la terapia dialéctico-conductual (TDC). Estos enfoques basados en la evidencia pueden abordar retos específicos y mejorar los mecanismos de afrontamiento.

Tratamiento asistido con medicamentos (MAT)

Para algunas personas, el tratamiento asistido con medicamentos puede ser un complemento valioso para el proceso de recuperación. Medicamentos como la metadona, la buprenorfina o la naltrexona, cuando son recetados y supervisados por profesionales sanitarios, pueden ayudar a controlar las ansias y reducir el riesgo de recaída.

Reevaluar los objetivos personales y el estilo de vida.

Establezca expectativas realistas.

Es fundamental fijarse metas realistas y alcanzables. La recuperación es un proceso gradual, y esperar cambios instantáneos puede generar frustración. Celebrar las pequeñas victorias y los pequeños avances es clave para mantener la motivación.

Identificar los desencadenantes y desarrollar estrategias de afrontamiento.

Es fundamental identificar los factores desencadenantes que contribuyen a los comportamientos adictivos. Desarrollar estrategias de afrontamiento e implementar cambios en el estilo de vida para evitar o controlar estos factores desencadenantes puede mejorar significativamente las posibilidades de una recuperación duradera.

Participación de la familia y la comunidad

Dinámica familiar y apoyo

El papel de la familia en el proceso de recuperación es fundamental. En los casos en los que la rehabilitación no ha dado los resultados deseados, involucrar a los familiares en el proceso de recuperación puede marcar una diferencia significativa. Las sesiones de terapia familiar, la comunicación abierta y la educación sobre la adicción pueden ayudar a crear un entorno de apoyo en el hogar.

Recursos comunitarios 

Más allá de la familia, recurrir a los recursos comunitarios puede proporcionar un apoyo adicional. Los grupos de apoyo locales, los centros comunitarios y las organizaciones religiosas suelen ofrecer programas adaptados a las personas que se enfrentan a dificultades en su proceso de recuperación. Relacionarse con personas afines que comprenden las dificultades puede fomentar el sentido de pertenencia.

Trabajo voluntario y retribución 

Participar en trabajos voluntarios o servicios comunitarios puede ser una experiencia transformadora. No solo proporciona un sentido de propósito, sino que también ayuda a las personas en recuperación a contribuir positivamente a la sociedad. Esta participación activa en la comunidad puede ser una poderosa fuente de motivación e inspiración.

Conexión entre la mente y el cuerpo

Adoptar prácticas de mindfulness

Integrar prácticas de mindfulness en la vida cotidiana puede ser muy beneficioso para las personas que luchan contra las secuelas de una rehabilitación fallida. La meditación mindfulness, los ejercicios de respiración profunda y otras técnicas de relajación pueden ayudar a controlar el estrés, reducir las ansias y mejorar el bienestar general, lo que las convierte en un excelente complemento para el tratamiento de rehabilitación. 

Condición física y nutrición

La salud física y el bienestar mental están interrelacionados. El ejercicio regular puede mejorar el estado de ánimo, aliviar el estrés y mejorar la calidad del sueño. Establecer una rutina que incluya actividad física, junto con mantener una dieta equilibrada y nutritiva, puede contribuir a un estilo de vida más saludable y ayudar en el proceso de recuperación.

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