La dopamina es un neurotransmisor que desempeña un papel crucial en el sistema de recompensa del cerebro, ayudándonos a sentir placer, mantener la motivación y tomar decisiones. Sin embargo, ciertos comportamientos y sustancias pueden sobrecargar este sistema, provocando un desequilibrio o incluso una disfunción a largo plazo. Esto incluye desde el consumo de drogas y alcohol hasta comportamientos compulsivos como el juego, el uso excesivo de las redes sociales o la hiperproductividad.
Cuando se provocan repetidamente oleadas de dopamina (especialmente a través de sustancias o comportamientos adictivos), el cerebro comienza a adaptarse. Reduce la producción natural de dopamina, regula a la baja los receptores de dopamina y hace que sea más difícil sentir satisfacción con las experiencias cotidianas. Con el tiempo, esto puede conducir al uso compulsivo, la dependencia psicológica y una sensación distorsionada de motivación y placer.
La desregulación de la dopamina suele estar asociada con:
- Consumo de sustancias como alcohol, cocaína, metanfetamina, nicotina y estimulantes recetados.
- Patrones de comportamiento como el juego compulsivo, los atracones o el uso excesivo de las redes sociales.
- El estrés crónico o el trauma, que pueden alterar el sistema de dopamina y provocar comportamientos poco saludables para afrontar las situaciones.
Otro factor es la tendencia a buscar un alivio emocional rápido. Cuando las molestias cotidianas se adormecen mediante una estimulación excesiva, resulta más difícil soportar los sentimientos incómodos, lo que refuerza los patrones de consumo compulsivo que pueden alimentar la adicción.
Para apoyar la recuperación, ofrecemos servicios de rehabilitación estructurados que abordan tanto las adicciones a sustancias como las conductuales. También puede explorar cómo sustancias como el alcohol afectan a la química cerebral leyendo esta guía sobre el alcohol y el cerebro.